martes, 27 de marzo de 2012

Fresas









           



                                                           








jueves, 22 de marzo de 2012

Textura II


                                                                           


jueves, 23 de febrero de 2012

Ignorancia


Estoy perdida.
Corro sin parar
por un lugar
que no conozco.

Estoy desnuda.
Sigo sin parar
y me adelanta
el tiempo.

¡Me esfuerzo
aún más
y sigo perdida!

Caigo reventada.
Escapan corriendo
la desesperación,
la angustia, el miedo.

Buscan otro cuerpo
por donde seguir
y seguir corriendo.

Perdí la carrera.
Siento que descanso.
¿He muerto?



La Cambrila

martes, 21 de febrero de 2012

Frase



Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma. ( Albert Schweitzer)

martes, 3 de enero de 2012

Paseo del Iregua

Bonita mañana del 2 de Enero de 2012 . Lucía el sol y a ratitos caían algunas gotas. 






                                                                           Paseo del río Iregua. Logroño

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La Grajera

               Día de los inocentes 2011




Alien



                                                                                                   (borraja)

lunes, 26 de diciembre de 2011

Frase




Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más rápido que los demás o ir por el buen camino” ( R. Descartes)

jueves, 22 de diciembre de 2011

Sentimiento Zen



                                                                                              FELIZ NAVIDAD

martes, 22 de noviembre de 2011

Pobre caballero




Os quiero contar la historia
de un eterno caballero.
Pene le llaman de nombre.
De profesión, fiel guerrero.

Una devoción profesa.
Liberar a la princesa
de su injusto cautiverio.

El manido caballero
se ha tomado muy a pecho
conquistar un viejo sueño.

Encontrar su cortesana
cautiva, casta y lozana
esperando a su guerrero.

A la puerta del castillo
(bien cerrada, por supuesto)
se sitúa el caballero.

Con sus dotes de estratega
traza un plan inteligente
y utiliza su cabeza
cual si fuera un ariete.

Contra la puerta arremete
una, otra y otra vez,
hasta que la puerta, cede.

No pierde tiempo, se mete.
Como será su sorpresa.
¡No se encuentra la princesa!

Sale. Y no queda satisfecho.
Tiene que asegurarse. Entra.
Sale, entra, sale, entra.
Que gusto le da esa puerta.
¡Caray! ¿Que coño tendrá?

Vuelve a mirar otra vez.
Ahora, por puro placer
pues según cruza el dintel
piensa, ¡que aún no aparezca!

Nada tiene que temer.
Su liberada princesa,
la gran puerta del castillo
se la pone entre las piernas.



La Cambrila