La asesinó.
Le dejó la vida.
Le parece poco.
La niña asesinada
vuelve como espectro
perenne y vengativo,
reclamando sus derechos.
Proyecta contra mi
su rabia, su dolor,
su angustia.
Por no haber
vivido niña.
Por haberla obligado
a mutar en vieja.
¡ Pero no fui yo!
No comprende, que
sufrí tanto como ella.
Pregunta.
Por qué murió
si apenas había nacido?
Y no tengo respuesta.
Pero se, que lo peor
no fue la muerte.
Lo peor fue la culpa
Que sin tenerla quedó.
Anda ¡Dejame tranquila!
De muerta, has mutado
en psicópata maligna
y ahora, eres tu
la que asesina.
Haciéndome sentir muerta.
Cuando nunca
he estado tan viva.
Cuando nunca
he tenido tantos
motivos para vivir,
y nunca había tenido
la felicidad,
la vida,
tan cerca.
¡Yo, no tuve la culpa!
Por favor.
Ya que me dejaron
vida...
¡Dejame vivir!
O, acaso prefieres ,
que sigamos muertas?
La Cambrila
No hay comentarios:
Publicar un comentario