Algarabía
Libellu se sentó al borde del camino; un leve descanso para aliviar sus doloridos pies, reponer fuerzas en sus piernas y beber un poco de agua de su vieja cantimplora. Buscó en el horizonte el fin del bosque y una algarabía llegó a sus oídos. Sobre una preciosa planta de fluorescencias violetas, revoloteaban decenas de abejas que provocaban gran estruendo al batir de sus cuatro alitas transparentes. Libellu se acercó a ella, la olió y decidió llamarla así: "Algarabía" por atraer los sonidos zumbantes de sus amigas las abejas... y se sintió feliz por un instante.
Este relato ha sido escrito por: Libellulasman Fotos de Insectos.
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