Ibas
con tu carga
y
volvías cargada
de
la compra.
Para
mi tenías
una
cestita de rejilla
rosa
con
asas doradas
que
se hincaban
en
mis manos.
Me
decías:
-Aguanta.
Enseñándome
tus marcas
mucho
más profundas
que
las mías.
A
tu lado
aprendí
a aguantar
siguiendo
tus pasos.
Y
ahora, casi es
una
traición
que
me traigan
la
compra
a
casa.
Haces lírica con la compraventa, lo cual que sales de ello más que airosa. Una agradable sorpresa, Mª de los Ángeles.
ResponderEliminarPor cierto, que soy Txisko Mandomán, para que relaciones.
ResponderEliminarbeing bang es otro sosias.
Hola Txisco. Muchas gracias por tus comentarios. Poco a poco voy perdiendo el apuro. Besos.
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